Título Original: Dead Witch Walking
Estimadas lectoras tengo que partir reconociendo que este café aún no lo he leído por completo, pero durante más de una semana he escuchado de boca de mi amiguis Karenchu -mejor conocida en la red como Karencita -lo entretenido que es, que ya siento que lo he leído chorrocientas veces. Dado que nuestras amadas escritoras han decido dejar por un tiempo a los vampiros de musas y los ángeles han desplegado sus alás en toda la extensión de la palabra, me parece el momento justo para hablar de este libro (es probable que para algunas no sea novedad alguna y ya lo conozcan) que mezcla todos los seres mágicos tradicionales (brujos, hombres lobos y vampiros) e inventa otros tantos, una técnica al parecer adecuada en este momento dentro del mundo literato juvenil.
Trescientas cuarenta y dos páginas de un relato novedoso, descriptivo donde interactúa la fantasía tipo Peter Pan, el deseo oculto y la sed de la sangre versus contener los instintos y respetar la amistad; con personajes crueles, ambiciosos y desfachatados que, a pesar de sus defectos, igualmente despiertan la curiosidad desde la trinchera de la protagonista.

Rachel Morgan es una inframundana que vive en el barrio de los Hollows, donde conviven humanos y seres paranormales —brujas, hechiceros, vampiros, pixies, leprechaum y demonios—. Morgan es una sensual cazarrecompensa que trabaja para la SI —-seguridad inframundana, tipo FBI—, pero decide renunciar porque le dan casos de baja categoría y su jefe la menosprecia.
Jenks —–un pixie de diez centímetros y bastante hiperventilado, que se emborracha con azúcar—, compañero de Rachel, también se suma al retiro, aunque para él no implica mayor problema porque no es contratado oficialmente por la SI. Aquí empieza la historia.
Denon —el jefe de Morgan y Tanwood, probable vampiro o delfín de uno de éstos— se encoleriza al saber que Ivy también decide irse por culpa de Rachel y pone precio a la cabeza de esta última. Con ello se debe considerar que Morgan estará con peligro de muerte las veinticuatro horas del día y puede ser víctimas de amuletos, hechizos, magia negra, ataques directos y todo lo que pueda cruzársele pone en peligro a su esbelta humanidad de chica mala sexy.

En sus primeros días de convivencia —y durante todo el libro— se mantiene cierta tensión que va más allá del respeto que infunde un vampiro poderoso que proyecta su aura constantemente y una joven bruja. Morgan no conoce el verdadero carácter de su compañera de residencia y trabajo e involuntariamente cae en juego de seducción que despierta el deseo —–apetito sexual— y de sangre de Tanwood.
Morgan necesita una excusa para que la SI deje de perseguirla, entonces recuerda que el magnate que siempre ha escapado de las manos de la ley, el traficante de azufre Trent Kalamack, es el pez gordo anhelado por la SI y la AFI —FBI, pero de humanos—, sin embargo sus influencias y poder lo vuelven intocable. Atraparlo con las manos en la masa es la única salvación de la bruja.
Rachel junto a Jenks logran infiltrarse a sus terrenos, pero son descubiertos, a pesar de ella está convertida en visón. En su estadía descubre que Trent, el dulce y señorial hombre de negocios, no sólo trafica con azufre, sino que éste es una pantalla, porque su verdadero negocio ilegal es aún peor: biofármacos.
Morgan se ve envuelta en distintas redadas y problemas para lograr salvar su cabeza de los inframundanos y humanos, presa de ataques, hechizos y víctima hasta de terroríficos demonios que la llevarán a pactar acuerdos sin su real consentimientos y la dejarán ligada de por vida… ¿O quizás más allá?
¡No te puedes perder este entretenido libro que reúne lo mejor de ambos mundos, lleno de acción y aventuras!
Opinión personal: Aunque esté, es un libro que no merece ser juzgado por su primer capítulo (admitámoslo no es muy entretenido que digamos), si vale la pena darle una segunda oportunidad y como sé que la mesada a veces escasea para quienes somos lectoras compulsivas (no hay bolsillo ni marido que aguante) les dejo el primer capítulo aquí.














